El PP de Bustarviejo se da golpes de pecho por la decisión
del gobierno municipal de gratificar a una trabajadora de las oficinas para
ampliar su jornada y llevar la Secretaría del Alcalde.
Pretenden malévolamente confundir cuando hablan de
"secretaría particular", cuando se trata, en realidad de hacer más
efectiva la labor de la conducción del gobierno, En esa tarea no hay nada de
"particular".
Como tienen problemas para controlar su lenguaje (qué decir
para usarlo correctamente), afirma que el Alcalde ha seleccionado a la
trabajadora porque la "considera de su confianza". Esto es
manifiestamente falso, malintencionado y ofensivo para la trabajadora. Lo que
el Alcalde dijo en su intervención ante el Pleno es que la persona seleccionada
era la más idónea para ese trabajo, y añadió que esa opinión era compartida por
el resto del equipo de Gobierno y por el propio Secretario del Ayuntamiento.
Al portavoz del Grupo Popular le gusta presionar a los
empleados del Ayuntamiento cuando éstos actúan con neutralidad y
profesionalidad y no se suman a sus embestidas contra el gobierno. O cuando, como
se ha visto obligado a hacer el Interventor, corrigen sus pretendidas
"lecciones magistrales".
Sobre la supuesta denuncia de "no menos de diez
empleados", lo único que puede decirse es que en la reunión de personal en
la que el Alcalde anunció esta decisión, los delegados de personal y los
representantes sindicales no expresaron denuncia, rechazo o comentario negativo
alguno. Se limitaron, simplemente, a pedir el decreto que oficializa el
nombramiento.
La mayor exhibición de hipocresía se hace al criticar el
impacto económico. El complemento que la trabajadora ha empezado a percibir es
de 350 euros brutos al mes. La responsabilidad y la dedicación que su tarea
comporta justifican esta cantidad, inferior a la que se cobra por estas
funciones en ámbitos similares de la administración.
Resultante aberrante que los desesperados concejales
populares vinculen este complemento con otras restricciones presupuestarias.
Desgranan una letanía de "carencias", sin decir, claro, que esta
situación se debe a la "espléndida" gestión durante los años de
abundancia. Dejaron los populares una deuda municipal de un millón de euros.
Con torpeza y desvergüenza manifiestas, intentan eludir esta realidad plasmada
en documentos suscritos por empleados municipales.
No es de extrañar que,
durante el debate del Plan de ajuste, las propuestas populares fueran dirigidas
a contener el gasto mediante el recorte de plantilla. ¿Les molesta el control
que supone el trabajo neutral de funcionarios y empleados laborales en la gestión
municipal?
Pero resulta aún más hiriente que el portavoz del Grupo
Popular intente dar lecciones de moralidad y austeridad y reproche al Alcalde
la decisión de ampliar funciones a una empleada de la oficina, cuando él se
apoyó en su mayoría para ponerse un sueldo que nos limitaremos a calificar, como
mínimo, de "dudosamente austero". O que tuviera la desfachatez de
cobrar al mismo tiempo del PAMAM y del Ayuntamiento de Bustarviejo, hasta que
se descubrió la trampa, claro, y se le vino abajo el tinglado. Maledicencia e
hipocresía. ¡Y luego se dan golpes de pecho y hacen protestas de descaro!